Voluntariado en Infancia y Naturaleza

En relación a la infancia y como afirma Rachel Carson en su obra “El sentido del asombro[1]” es “necesario compartir aventuras en la naturaleza que empiezan en la primera infancia, …se basa en pasarlo bien juntos más que en instruirle”.  Para lograr este gusto por la naturaleza que luego podrá guiarle hacia el Misterio que subyace en ella, la Fundación fomentará las actividades en los colegios, así como su propios campamentos y salidas a la naturaleza, teniendo en cuenta como de nuevo afirma Rachel Carson como “para el niño, y para los padres que buscan guiarle, no es ni siquiera la mitad de importante conocer como sentir. Si los hechos son la semilla que más tarde producen el conocimiento y la sabiduría, entonces las emociones y las impresiones de los sentidos son la tierra fértil en la cual la semilla debe crecer. Los años de la infancia son el tiempo para preparar la tierra. Una vez que han surgido las emociones, el sentido de la belleza, el entusiasmo por lo nuevo y lo desconocido, la sensación de simpatía, compasión, admiración o amor, entonces deseamos el conocimiento sobre el objeto de nuestra conmoción. Una vez que lo encuentras, tiene un significado duradero. Es más importante preparar el camino del niño que quiere conocer que darle un montón de datos que no está preparado para asimilar” (Rachel Carson).

En relación a la juventud, En este tiempo el joven “junto con la importancia de los pequeños gestos cotidianos” que ha ido y aprendiendo debe comenzar a plantearse “el amor social nos mueve a pensar en grandes estrategias que detengan eficazmente la degradación ambiental y alienten una cultura del cuidado que impregne toda la sociedad.” Es el inicio del discernimiento y la llamada,  un momento propicio para que “alguien reconozca el llamado de Dios a intervenir junto con los demás en estas dinámicas sociales, debe recordar que eso es parte de su espiritualidad, que es ejercicio de la caridad y que de ese modo madura y se santifica”. (LS 231) Este objetivo se puede concretar entre otras actividades que se propongan para ambos grupos, niños y jóvenes, actividades en los “campamentos del anillo” y sus actividades escolares infantiles y juveniles en España y en veranos solidarios trabajando en educación ambiental y afectiva en distintos destinos de naturaleza en Latinoamérica.

Voluntariado en Centroamérica

En los últimos veranos distintos grupos de universitarios han formado parte de proyectos específicos de cooperación en Honduras, Nicaragua y Guatemala con quienes ahora forman la fundación. Basados en la experiencia de los proyectos realizados, se plantean nuevas experiencias de verano relacionadas con el cuidado del agua y la educación a las comunidades, no solamente en relación a sus recursos, sino también afectiva. La experiencia dicta que el círculo de la pobreza se rompe con comunidades y familias fuertes , preparadas para cuidar de sus ecosistemas y sus hijos.


https://www.youtube.com/watch?v=p5DlgXjfQ14

Vídeo de experiencia de voluntariado ambiental realizado en 2017


[1] Carson, R. 1956. “El sentido del asombro”. Re-editado en 2012 por Ediciones Encuentro. Madrid